viernes, 9 de enero de 2015

El problema con Cuba del señor García

Gabo que estás en los cielos

En 1999 el periodista Jon Lee Anderson escribió para la revista New Yorker un perfil titulado El poder de García Márquez donde daba cuenta del origen del problema, la posición  del escritor ante Cuba y su amistad con el dictador Fidel Castro

Portada de el artículo en The New Yorker./lasillavacia.com
“García Márquez ha tenido un “Problema con Cuba” desde 1971, cuando el  poeta cubano Heberto Padilla fue arrestado por ‘actividad contrarevolucionaria’. Un grupo reconocido de intelectuales, que incluyó a Plinio Apuleyo Mendoza, escribió una carta a Fidel Castro en protesta por el arresto. En vista de que García Márquez estaba de viaje y fuera de contacto, Plinio se tomó la libertad de sumar su nombre a la petición. Padilla fue liberado de su detención pero fue forzado a pasar por una grotesca confesión pública al estilo soviético y el espectáculo llevó a que muchos de los que habían apoyado el régimen de Castro rompieran con él. Una segunda carta de protesta fue firmada por todos los que habían firmado la primera misiva, excepto por Julio Cortázar y García Márquez. Luego, en 1975, García Márquez fue a Cuba, con la intención de escribir ‘el libro’ de la revolución. Nunca publicó el libro, pero escribió una serie de artículos y conoció e hizo amistad con Castro”.
García fue fiel a su “problema con Cuba” y por más de cuatro décadas recibió críticas negativas de otros escritores. Mario Vargas Llosa llamó a García el “cortesano de Castro”, Guillermo Cabrera le recordó los nombres de todos sus colegas cubanos que no gozaban de los mismos privilegios que tenía García en Cuba y que vivían en el exilio a riesgo de regresar a la isla y ser arrestados, Fernando Vallejo le dedicó una diatriba per angostam viam en El Malpensante. Enrique Krauze, en 2009, luego de publicada la biografía de García concertada con Gerald Martín, le hizo un análisis detallado al libro, a tono de crítica literaria y pronto pasó de lo formal a lo moral, dos fragmentos concluyentes:
“Gabriel García Márquez no es un escritor de torre de marfil: ha declarado estar orgulloso de su oficio de periodista, promueve el periodismo en una academia en Colombia y ha dicho que el reportaje es un género literario que “puede ser no sólo igual a la vida sino más aún: mejor que la vida. Puede ser igual a un cuento o una novela con la única diferencia —sagrada e inviolable— de que la novela y el cuento admiten la fantasía sin límites pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma”. ¿Cómo conciliar esta declaración de la moral periodística con su propio ocultamiento de la verdad en Cuba, a pesar de tener acceso privilegiado a la información interna?”
“Por lo que hace al juicio de la posteridad, es un tanto prematuro afirmar que García Márquez es el “nuevo Cervantes”. Pero en términos morales no hay comparación. Héroe de guerra contra los turcos, herido y mutilado en batalla, náufrago y preso en Argel por cinco años, Cervantes vivió sus ideales, dificultades y pobreza con una moralidad quijotesca, y la suprema libertad de tomar sus derrotas con humor. Esa grandeza de espíritu no se ha visto en las complicidades de García Márquez con la opresión y la dictadura. No es Cervantes.”
El “problema con Cuba” persigue a García y a la sesuda crítica se sumó un balbuceo cerril de la representante de una casta política colombiana, emitido a pocas horas de conocerse la muerte del celebrado escritor colombiano. La recién elegida representante para el congreso en representación de un partido de derecha trinó por Twitter: “Pronto estarán juntos en el infierno” y acompañó el mensaje con una foto de Fidel Castro y García muy acomodados en un plácido sofá.
El escupitajo de moralina celestial de la congresista fue un eco lacónico de lo que piensan muchos de sus votantes y seguidores del partido político al que ella pertenece. Gracias a este microrelato más oportunista que oportuno se dibujó un pensamiento tan políticamente incorrecto como esclarecedor, el de una parroquia mental de politiqueros que le exige a las mentes tolerantes, antes que una cómoda indignación, tolerancia ante esa intolerancia a riesgo de cercenar la libertad de expresión. La libertad que se tomó la futura congresista para opinar es la misma que cobija a los que en Venezuela, por ejemplo, le han hecho monumentos a los líderes de la guerrilla en Colombia, a no ser que ella y sus copartidarios quieran negarle a sus contrincantes los mismos derechos que los cobijan a ellos (o que cobijan a los que por estos días han criticado a la congresista y también la han mandado al averno).
Pero volviendo al señor García y a su “problema con Cuba”, el problema del escritor no parece haber sido insular sino continental: su patología se extiende a la personificación del poder en general. Al respecto escribía Anderson en su perfil de 1999:
“García Márquez niega que tenga una obsesión con el poder. ‘No es mi fascinación con el poder’, me dijo, ‘es la fascinación que tienen todos los que tienen poder conmigo. Son ellos los que me buscan, y confían en mi.’ Cuando le repito esto a uno de los amigos más cercanos a García Márquez en Bogotá, este se ríe y cierra los ojos, ‘Bueno, él puede decir eso, también es verdad. Todos los presidentes latinoaméricanos quieren ser sus amigos, pero él también quiere ser amigo de ellos. Hasta donde lo conozco, él siempre ha tenido ese deseo con el poder. Gabo ama los presidentes. A mi esposa le gusta molestarlo y le dice que hasta un vice-ministro le causa una erección.’”
Y claro, García no solo ha usado su poder para medir su hombría con la de los poderosos, sino que usó el poder para erigir, el poder para poder hacer y se pueden recordar sus conspiraciones por la paz (entre 1997 y 2000) y por la educación (Comisión de sabios en 1994). Pero tal vez la empresa en la que García se vio más comprometido con el poder a nivel de Colombia y que le granjeo más problemas fue la revista Alternativa (y no el proyecto más calculado de la Revista Cambio de años posteriores en el que García fue accionista mayoritario).
Alternativa publicó 275 números desde 1974 hasta 1980. García actuó en un comienzo como reticente fundador y decidido financiador pero terminó metido de cabeza y participó en su enfoque editorial, investigativo, gráfico y como columnista. Alternativa en sus seis años de vida sufrió por problemas externos —decomisos, atentados, bloqueos en su financiación, circulación restringida— y por problemas internos —sectarismo, sindicalismo, separaciones—. Es diciente de este país que la acción política de más largo aliento en la que García invirtió tanto tiempo y recursos sea la más ninguneada y que ahora que se rememoran los episodios de su vida en Colombia, su etapa más politizada a nivel nacional sea la más ignorada.
A pesar de que la muerte de García estaba cantada desde hace meses y que los obituarios y “presentaciones multimedia” ya estaban preparadas casi con años de antelación, la omisión de lo que representó Alternativa en la “gabolatría” patriotera de estos días muestra que al periodismo no le gusta hacer periodismo sobre el periodismo. Además, ocuparse de una publicación como Alternativa implica volver sobre un contrapunto escrito y gráfico que hace ver al periodismo actual deslucido, apocado, aburrido. Incluso, se puede decir que el exilio de García del año 1981 es un efecto claro de la labor de contrapeso al poder establecido que él, junto a tantos otros, hicieron en Alternativa. Su exilio fue una retaliación por parte del cuerpo político y militar y por parte de un sector del periodismo, encabezado por el periódico El Tiempo que colaboró con la fabricación de una carta anónima difundida en sus páginas que señalaba a García como colaborador de la guerrilla y lo ponía en lista de espera para el próximo allanamiento y detención por parte del aparato parajudicial del Gobierno de Julio Cesar Turbay. Al menos así lo denunció García en su época, y así lo ignoró El Tiempo en estos días, y en vez de pedir disculpas o de aclarar ese bochornoso incidente del pasado, prefirió pasar de agache, camuflar su error con un bufet variado de hagiografía multimedial y no explicar por qué colaboró en esta campaña de odio que obligó al escritor a decirle adiós a su país.
El “problema con Cuba” continuará persiguiendo al señor García y servirá para nuevas diatribas de más gramaje una vez desaparezcan los Castro de Cuba, cuando salga a la luz la dimensión real de su gobierno y se pueda hacer un balance de la corruptela del poder revolucionario cotejándola con las perversiones del embargo económico, cuando se pueda saber qué se hizo bien y qué se hizo mal. Las críticas a García, desde el aspecto ideológico, siempre tendrán que teñirse de moral, serán una planicie fértil para el cazador de inconsistencias y contradicciones que gusta de sumarle estampitas a la biblia que todo moralista pretende escribir e ilustrar. Pero a nivel del arte, el mismo terreno pantanoso de lo mundano es el lugar propicio para comprender en su complejidad la experiencia paradójica de vivir. El tiempo que García se compró para poder trabajar exclusivamente en Cien Años de Soledad vino de lo que pudo ahorrar por trabajar durante varios años al servicio de franquicias norteamericanas de publicidad o haciendo guiones, y claro, toda esa experiencia laboral de tinte mercantil en vez de depreciar su obra, la alimentó, le dio al artista una educación práctica y sentimental, un arsenal de trucos narrativos que jamás le habría dado la literatura “pura” (aunque nunca dejó de ser un lector insaciable de todo lo escrito por una tropa mundial de literatos vivos y muertos).
El artista, a riesgo de hundirse lentamente en las arenas movedizas de la inmoralidad, gracias a esas experiencias mundanas ganó una comprensión que le permitió hablar con propiedad de la vida y de sí mismo:
"Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuan poco me importa el tiempo ajeno." (Memoria de mis Putas Tristes)
Más que andar haciendo discursitos empalagosos sobre García plagados de mariposas amarillas o de andar engolosinados con la categoría de “realismo mágico” que parece salida de la misma encuesta que dictamina que los colombianos son los seres más felices del planeta, habría que ver que lo escrito por García nunca estuvo tan cargado del didactismo aleccionador con que ahora se lo pretende inmunizar, al menos en sus obras iniciales, antes de que pasara de la metralleta rítmica de la máquina de escribir a la cajita de música ambiental de un computador Mac.
El poder de García se mide, al menos como artista, en esos momentos en que supo capturar al mundo, hacerlo suyo y de todo el que se arrime a interpretarlas. Todas esas obras o fragmentos de obras en que logró darle concreción formal a ese estado inmanente entre la tragedia y la comedia donde se define lo humano. El poder de García puede verse reflejado en la casa llena de lujos que tenía en Cuba junto al desnucadero secreto de Castro, o en jugar tenis con los expresidentes de Colombia y departir con el Rey de España en el islote presidencial cerca a la siempre colonial Cartagena, pero el poder revolucionario del artista está en el lenguaje, en esa quimera que supo servir, alimentar, nutrir incluso con inmoralidad, con infamias efímeras que se transformaron luego en pasajes hipnóticos que le dieron una brizna de inmortalidad:
“La verdad es que yo no gano nada con ser santo después de muerto, yo lo que soy es un artista, y lo único que quiero es estar vivo para seguir a pura de flor de burro con este carricoche convertible de seis cilindros que le compré al cónsul de los infantes, con este chofer trinitario que era barítono de la ópera de los piratas en Nueva Orleans, con mis camisas de gusano legítimo, mis lociones de oriente, mis dientes de topacio, mi sombrero de tartarita y mis botines de dos colores, durmiendo sin despertador, bailando con las reinas de la belleza y dejándolas como alucinadas con mi retórica de diccionario, y sin que me tiemble la pajarilla si un miércoles de ceniza se me marchitan las facultades, que para seguir con esta vida de ministro me basta con mi cara de bobo y me sobra con el tropel de tiendas que tengo desde aquí hasta más allá del crepúsculo, donde los mismos turistas que nos andaban cobrando al almirante trastabillan ahora por los retratos con mi rúbrica, los almanaques con mis versos de amor, mis medallas de perfil, mis pulgadas de ropa, y todo eso sin la gloriosa conduerma de estar todo el día y toda la noche esculpido en mármol ecuestre y cagado de golondrinas como los padres de la patria.” (Blacamán el bueno vendedor de milagros)

miércoles, 7 de enero de 2015

Gabo que estás en los cielos


  • Gabo que estás en los cielos






    Gabriel García Márquez
    1927-2014
    Novelista, cuentista, guionista y periodista colombiano nacido en Aracataca en 1927. Es uno de los máximos exponentes del llamado realismo mágico y su obra más conocida, la novela Cien años de soledad, es considerada una de las más representativas de esta corriente literaria. En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura "por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico  y lo real  son combinados en un tranquilo mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente", según la Academia Sueca.
    García Márquez comenzó su carrera como periodista escribiendo para el diario El Universal de Cartagena de Indias, para el Heraldo de Barranquilla y luego para El Espectador de Bogotá. Fu
    e
    uno de los integrantes del Grupo de Barranquilla, formado por destacadas figuras de la cultura en los años cuarenta y cincuenta. En 1974 fundó con varios intelectuales de izquierda la revista Alternativa. En 1994 creó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

    Gabriel García Márquez, 1927-2014, sudario./Rodrigo García Barcha
    Macondo está de luto. La tierra está en duelo porque un demiurgo ha muerto. Pero tenemos el consuelo que su obra perdurará, y cuando todos seamos polvo de olvido, su nombre y sus novelas seguirán vigentes porque Él escribió para el tiempo y la memoria, y no para el olvido.
    Nosotros tenemos el orgullo que sin las coyunturas de su desaparición, le hicimos en vida el Homenaje 85 años de Gloria; 45 años de la publicación de Cien años de soledad ; y 30 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura 1982 durante el segundo semestre de 2012.
    Como he repetido siempre, el mejor homenaje a un escritor, y por supuesto, Gabriel José de la Concordia García Márquez era un escritor para la memoria y el tiempo, es leerlo, reeleerlo...
    Gabo que estás en los cielos hasta siempre...
    Marcelo Del Castillo

martes, 6 de enero de 2015

Gabo en casa

Una amiga de García Márquez recorre sus recuerdos del Nobel en la intimidad del hogar
García Márquez, Zheger Hay Harb y Mercedes Barcha en la casa de Gabo, 2009 • © archivo personal de Zheger Hay./elmalpensante.com
 
No fue una muerte sorpresiva: desde hacía días sabíamos que el fin se acercaba, pero aun así resultaba difícil acostumbrarse. También había sido difícil, a lo largo del último año, aceptar que ya no era el mismo. La vida se le extraviaba y los años le cayeron de pronto todos juntos. Pero también se había liberado de las obligaciones que se había autoimpuesto para ayudar a mejorar el mundo, se hacía cada día más dulce, más alegre, y quería estar siempre con amigos, salir adonde hubiera música, fiesta.
Lo conocí poco después del Nobel, cuando yo estaba asilada en México. Al día siguiente de haber conversado telefónicamente por primera vez, me recogió en mi apartamento y me llevó a su casa. Desde ese día me pregunto por qué merecí la suerte de esa amistad. Fui habitual en la intimidad de almuerzos casi cotidianos, solo Mercedes, él y yo en la mesita de la cocina. También fui asidua invitada los fines de semana a su casa de Cuernavaca, sin que nadie más alterara esos momentos de conversaciones íntimas. Siempre nos reuníamos después del mediodía, porque Gabo pasaba toda la mañana pegado al computador trabajando sin parar.
Algunas veces salíamos a librerías o a restaurantes. Recuerdo una vez que fuimos los tres a Garibaldi, ya desde entonces una zona realmente peligrosa, para oír y cantar rancheras. Pero, a pesar de que le gustaba la fiesta, las salidas eran más bien escasas. Muchas veces yo cocinaba, porque le gustaba la comida árabe, pero en la noche siempre era Mercedes la que preparaba algo sencillo y delicioso.
Muchas veces me pidió que le hablara sobre mis años en la guerrilla, pero yo estaba todavía en la etapa en que no era capaz de recordar con tranquilidad y además estaba feliz disfrutando de la vida sin zozobras, así que le conté solo pequeños trozos.
En esa intimidad presencié el noviazgo y luego el matrimonio de su hijo Gonzalo; el nacimiento de Mateo, su primer nieto, a quien yo me llevaba de la casa de sus padres a la de sus abuelos cuando era apenas un bebé; el nacimiento de Emilia, la escritura de El general en su laberinto, la preparación de El cataclismo de Damocles, su asistencia a las cumbres presidenciales... También fue mi acompañante al momento de comprar un apartamento en Coyoacán, y le dio todo su afecto a mi hijo, con quien tuvo tantas muestras de abuelo cariñoso.
Una vez le conté que mi hijo me había pedido un saxofón y mi respuesta había sido que mejor aprendiera a tocar maracas, porque ese aparato era muy caro y seguramente en poco tiempo lo iba a dejar por ahí botado. Gabo me dijo que eso podía ocurrir, pero que si no se lo compraba, cuando estuviera grande iba a decir que si lo hubiese tenido habría llegado a ser Sonny Rollins. Entonces el mismo Gabo se lo regaló. Después y hasta el fin de sus días tuvo a mi hijo a su lado, no solo en la organización razonada de su biblioteca, sino en la discusión de libros que ambos leían.
Tenía gestos de humor travieso, como cuando me autografió un libro: “Para Sejer [porque nunca aprendió a escribir mi nombre como lo puso el cura que me bautizó] con la condición de que no se lo dé a nadie”. Lo escribió muerto de la risa porque ese día había en la casa varios mexicanos que no entendían el sentido de la dedicatoria y preguntaban si yo lo daba, refiriéndose al libro; entonces él hacía chistes que aumentaban la confusión.
Cuando regresé a Colombia, Mercedes y Gabo visitaban mi casa cada vez que venían. Eran reuniones estrictamente familiares, sin flashes ni prensa.
De Gabo llamaba la atención su discreción, no solo la que era obligada respecto a los temas de Estado en que tantas veces se metió, sino también para referirse a la gente, a los amigos y a los pocos que con los años dejaron de serlo. Nunca hablaba mal de nadie, ni siquiera de aquellos que, con aparente inocencia, bromeaban siempre sobre su supuesto mal vestir, cuando recién llegado a Bogotá todavía usaba ropa de tierra caliente, todo un camaján chévere, un caribeño “liso”, como decimos en la costa a los confianzudos. Nunca dijo, por ejemplo, si esos amigos del altiplano llegaban a la costa calzando sandalias con medias blancas y vistiendo pantalón de paño. Tal vez cuando retrató la casa de Fernanda del Carpio estaba pensando en ellos, pero eso no habría hecho que dejara de quererlos; apenas resultaba suficiente para alguna broma silenciosa sobre lo distintos que eran los cachacos, pero nada más. Así fue, hasta que ellos, con su envidia, quebraron esa amistad. En una ocasión en que yo reaccioné con rabia ante la publicación de alguna infidencia de su vida privada, me dijo entre risas que no fuera boba poniéndome a darle importancia a quien no la tenía.
No creo que los amigos que acabaron alejándose de Gabo lo hayan hecho por diferencias políticas. De Álvaro Mutis, todo en política lo alejaba, y se quisieron hasta cuando la muerte decidió que siguieran la amistad en otra parte. Decía que Mutis y él estaban de acuerdo porque ambos detestaban a la burguesía y con eso se zanjaban las di-ferencias.
La fascinación por el poder y su aguda capacidad de observación le permitieron ir dibujando el retrato del tirano de El otoño del patriarca. Esa misma cercanía con los poderosos, si bien sirvió para que los políticos se las tiraran de cultos sin leer sus obras, también le dio la oportunidad de hacer gestiones secretas para buscar la paz. Quizá ahora que él no está para mantenerlas en silencio, algún día alguien no se aguantará el sigilo y dará a conocer esas acciones que iban mucho más allá de solo hablar con los presidentes. Más conocida fue su propuesta de trabajar por la educación, a la que dedicó bastantes esfuerzos, a pesar de que el presidente de la época no fue capaz de aprovecharla.
Su relación con el poder hizo que nuestra amistad no fuera siempre tan apacible. Yo me enfurecía muchas veces porque consideraba que se dejaba utilizar, me rebelaba ante su amistad con los presidentes y políticos colombianos, y el inconformismo no me salía precisamente de manera tranquila. Yo quería que él fuera con todos ellos como había sido con Turbay, que siguiera siendo como cuando estaba en Alternativa, que a todos los tratara con la misma lejana displicencia que se merecían, que no permitiera la lambonería de tanta gente “bien”, sobre todo de Bogotá, que en privado lo despreciaba. En algunas ocasiones se molestaba, pero la mayoría de las veces me hacía burlas amistosas sobre mi rebeldía, diciéndome que era como una potranca cerrera, y ahí quedaba todo.
Así de particulares eran sus formas de responder a los ataques de cualquier tipo. Por ejemplo, como un triunfo de la justicia poética, en la pasada Feria del Libro de Bogotá, Vargas Llosa, quien presidió la comitiva de Perú, vio opacado su estrellato por los homenajes a Gabo, una forma de devolverle aquel famoso puñetazo

La ONU rendirá un homenaje a Gabriel García Márquez el próximo 29 de mayo

Gabo que estás en los cielos


La Asamblea General de Naciones Unidas celebrará el próximo 29 de mayo una sesión especial para rendir homenaje al Premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, a petición del Grupo de Amigos del Español en la ONU (GAE), de acuerdo con un comunicado

La Organización de Naciones Unidas rinde un tributo a Gabo./lainformacion.com
Según ha explicado la presidenta del GAE, la embajadora argentina en la organización internacional, María Cristina Perceval, el objetivo es "que los representantes de todas las naciones puedan aunar su respeto, rememorando la palabra sabia y la riqueza de su obra".
'Gabo', como se le conocía popularmente en América Latina, murió hace una semana a los 87 años de edad en México DF, donde vivía desde hacía años, después de pasar las últimas semanas aquejado por una neumonía.
El pasado 31 de marzo, fue ingresado de urgencia en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas Salvador Zubirán, en México DF, "por un cuadro de deshidratación y un proceso infeccioso pulmonar y de vías urinarias".
Una semana después recibió el alta hospitalaria pero continuó con su tratamiento médico en su casa de la capital mexicana. El mismo día que murió su médico personal reconoció que estaba "en un estado delicado propio de su edad".

domingo, 4 de enero de 2015

El cuento del domingo



Gabriel García Márquez
Algo muy grave va a suceder en este pueblo
Cuento contado por García Márquez en un congreso de escritores para mostrar cómo se cuenta un cuento y cómo se lo escribe.
Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
-Te apuesto un peso a que no la haces.
Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:
-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y por qué es un tonto?
-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Entonces le dice su madre:
-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:
-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:
-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.
Entonces la vieja responde:
-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.
Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)
-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
-Hay un pajarito en la plaza.
Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:
-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:
-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

viernes, 2 de enero de 2015

El panteón texano de los escritores

El Harry Ransom Center, que albergará toda la colección privada de García Márquez, se ha convertido en un santuario de la literatura único en el mundo
El Nobel colombiano Gabriel García Márquez y su esposa, Mercedes Barcha. / Imagen cedida por Harry Ransom Center./elpais.com

Todos los recuerdos de Gabriel García Márquez ocupan 2,6 metros cúbicos. Son unas 40 cajas de cartón, atadas con plástico sobre dos palés de madera. Era su colección personal, las cosas que guardaba en su casa de México DF. Una vida. Así llegó el 16 de diciembre al Harry Ransom Center, en el campus de Austin de la Universidad de Texas (Estados Unidos). Dieciocho personas ayudaron a abrir las cajas. Tardarán un año en catalogarlo y dos en poder enseñarlo.

García Márquez murió el 17 de abril en su casa de México a los 87 años. Tuvo la entrada prohibida en Estados Unidos durante décadas por su actividad procomunista, aunque luego se reunió, por ejemplo, con el presidente Bill Clinton en 1994. El 24 de noviembre el Harry Ransom Center anunció la compra del archivo personal del Nobel colombiano. Una pregunta recorrió Latinoamérica: ¿Texas? ¿En serio? El objetivo es situarse en el mapa académico de América Latina.

La venta había comenzado a negociarse en diciembre de 2013, a iniciativa de la familia, y terminó de concretarse en julio de 2014. Al día siguiente de recibir el material, Stephen Enniss, director de la institución atendía a EL PAÍS en su despacho. “Lo adquirimos para hacerlo accesible”, explica. La institución, fundada en 1957 con vocación de centro de investigación, lleva 50 años construyendo con sus adquisiciones un gran mausoleo de las humanidades. “Se estableció para hacer una colección de verdadera distinción”. Compró una de las cinco biblias completas de Gutenberg que existen en EE UU, tres copias del Primer Folio de Shakespeare, el archivo de James Joyce. “Se buscaba ese tipo de nivel”. Hoy posee más de 40 millones de papeles, entre ellos 38.000 cajas de manuscritos. “Cuando una colección viene aquí trae consigo esa pregunta: ¿Por qué a Texas?”, reconoce Charles H. Hale, director del Instituto Teresa Lozano de Estudios Latinoamericanos (LLILAS) de la Universidad. Esta facultad de Austin ha asesorado en la compra y participará en la catalogación del archivo de García Márquez. La Universidad de Texas es conocida en el ambiente académico de EE UU como la que tiene más especialistas en América Latina del país. La compra de este archivo, “transmite el compromiso de la universidad con Latinoamérica. Nuestro reto es asegurarnos de que el estudio va a involucrar a instituciones latinoamericanas”, señala Hale.


Una visita a los archivos del Harry Ransom Center tiene algo de mágico. Megan Barnard, directora de Adquisiciones, vive rodeada de archivadores y abrir cualquiera de ellos es descubrir un cofre del tesoro. “Mire, este es uno de mis favoritos”. De una carpeta de cartón sale un folio manuscrito con un soneto que Jorge Luis Borges le dedicó a Texas. “Estaba comiendo con un empresario local y le pidió que se lo escribiera”. Los renglones están torcidos y la caligrafía es gorda y tosca. Borges estaba ciego cuando escribió este papel. Al lado, Barnard enseña otro manuscrito con la caligrafía minúscula y cuadriculada con la que escribía años antes.




Fichas para el libro 'El general en su laberinto' de Gabriel García Márquez. / Imagen cedida por el Centro Harry Ransom

Después abre un cuaderno con el primer borrador de Watt, de Samuel Beckett. No sólo está lleno de tachaduras, sino de dibujitos que tal vez le ayudaban a pensar. Al lado, la primera versión del primer capítulo de Muerte en la tarde, de Ernest Hemingway. El primer párrafo está tachado entero. También enseña cuatro versiones distintas del principio de Vida y época de Michael K., de J. M. Coetzee, quien ha legado todos sus papeles en vida a la institución. Comparando las versiones, se aprecia que el Nobel sudafricano empezó la novela con la madre de Michael K. hablando en primera persona. Luego probó con el niño hablando en primera persona. Luego, como una narración. En una versión, la mujer no era la madre del protagonista, sino su abuela. En este rincón de Austin se puede entrar en una sala de lectura y pedir que te las enseñen todas, para eso están.

Esta es la misión de la Universidad de Texas. No se trata de impresionar a mitómanos. Sino de poner a disposición del público las tripas del proceso creativo de los autores más aclamados. “Este es el tipo de material que queremos”, dice Barnard. “Un investigador abre esto y puede pasar horas estudiando el proceso creativo de este autor. Imagine lo útil que es esto para los estudiantes. Coetzee no hizo esto a la primera, probó varias veces hasta que dio con la forma de escribirlo”. El Harry Ransom Center recibe 10.000 investigadores al año en su sala de lectura. A partir de ahora, habrá muchos más hispanohablantes.




De izquierda de derecha, James Joyce, Ezra Pound, Ford Madox Ford y John Quinn. / Imagen cedida por el Centro Harry Ransom

Se podría decir que ya existe un nivel entre los escritores o personajes históricos: el nivel Austin. Que tus objetos personales se conserven y se puedan consultar en esta universidad. Así se explica que desde hace años las adquisiciones se estén negociando con personas vivas. Coetzee es un ejemplo. Norman Mailer comenzó a enviar sus papeles dos años antes de morir. En 2009, el actor Robert de Niro les vendió por cuatro millones de euros 1.300 cajas de recuerdos que guardaba en su casa: guiones anotados, fotos con pruebas de maquillaje, trajes de sus películas, la licencia de taxista que se sacó para Taxi Driver. También están aquí los papeles originales con los que Bob Woodward y Carl Bernstein investigaron el escándalo Watergate. Se pueden consultar sus libretas de reporteros, llenas de teléfonos y notas apresuradas.

En este sentido, los papeles del periodista y Nobel colombianoserán un imán para los investigadores, especialmente latinoamericanos. “El archivo de García Márquez será muy utilizado. Será estudiado durante décadas”, dice Stephen Enniss. Todavía están sin catalogar a fondo, pero tenemos una idea de lo que contiene. Enniss fue en julio a la casa del autor en México para hablar con la familia y hacer una valoración somera de lo que allí había.

Con él viajó José Montelongo, especialista en literatura mexicana del LLILAS. Estuvo un día en aquella casa hurgando entre los papeles y dice que “ver cómo se editaba a sí mismo un autor como García Márquez va a ser un agasajo para los investigadores, críticos y admiradores”. Entre los libros hay una primera copia de Cien años de soledad, la novela que lo catapultó a la fama en 1967. El borrador del discurso de aceptación del Nobel, en 1982. Varias versiones de Crónica de una muerte anunciada y El amor en los tiempos del cólera. Las 10 versiones de su novela inacabada, En agosto nos vemos. La última de ellas sigue teniendo correcciones, por lo que él no consideraba que estuviera lista para publicar. Especialmente jugoso es el material de documentación sobre Simón Bolívar que utilizó para El general en su laberinto, clasificado como él lo dejó. En definitiva, objetos en los que “se ve la lucha del autor con el lenguaje, las estructuras, los personajes, la atmósfera”, dice Montelongo.

La misión del Harry Ransom Center no es conservarlo en un baúl, sino enseñarlo. Se podrá ver qué tachó, qué añadió, qué descartó, cuántas veces intentó ese comienzo o ese final hasta dar con la fórmula. El plan es que todo esté a disposición de aficionados e investigadores, y parte de ello digitalizado, antes de dos años. Además de los libros, entre sus objetos personales hay pasaportes, cartas, fotos y tres ordenadores Macintosh, de distintas épocas, de los que se desconoce su contenido.

En otras ocasiones, se ha hecho pública la cifra del acuerdo económico (una de las más recientes dos millones de euros por el archivo de Norman Mailer), pero no esta vez. “Soy un director nuevo y creo que mantener esa cifra en secreto ayudará a futuras negociaciones”, dice Enniss. “Cuando una cifra se hace pública, la gente asume que su archivo vale eso mismo que ha leído”. La agencia Associated Press ha exigido la publicación de la cifra basándose en las leyes de transparencia de Texas. El centro solo cederá si se lo ordena la fiscalía. En todo caso, la oferta a la Universidad de Texas fue exclusiva. La familia de García Márquez ha dicho que eligió el Harry Ransom por su condición de referencia mundial en la conservación de manuscritos.

Quién no quiere poner sus manos sobre los papeles de García Márquez.

La Gabolectura

Gabo que estás en los cielos



Colombia sigue homenajeando a su Nobel y lee en voz alta en todas las bibliotecas públicas del país a El Coronel no tiene quien le escriba


Un grupo de ciudadanos leen un fragmento del libro  El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez, en la Biblioteca Nacional de Bogotá. / Juan Manuel Barrero./elpais.com


Solo 10 cuadras separan la Catedral Primada de Colombia de la Biblioteca Nacional. Ayer, en la catedral, a cinco días de su muerte, Gabriel García Márquez fue homenajeado con Mozart y vallenatos, y hoy, en el sexto, los actos en su memoria se trasladaron a la biblioteca que muchas veces visitó en sus primeros años de escritor, un edificio emblemático en el centro de Bogotá que alberga la colección completa de las obras del Nobel, en todas las ediciones y en todos los idiomas.

El presidente Juan Manuel Santos llegó a las 9 de la mañana para iniciar la lectura de El Coronel no tiene quién le escriba, una novela de 90 páginas que fue publicada por primera vez en 1961 por la editorial Aguirre, en Medellín. Esa sería su segunda novela, que escribió en París en 1956 en un pequeño hotel del barrio latino.

“El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata”. Así comenzó oficialmente la Gabolectura que se extenderá por ocho horas, no solo en Bogotá, sino en todas las bibliotecas públicas del país, que suman más de 1.400.

Se sabe que Gabo reescribió once veces los borradores de esta novela, cuyo personaje central, un veterano coronel que lleva esperando 25 años a que le llegue su pensión, mientras malvive en la miseria y olvidado, fue calificado por el Nobel Mario Vargas Llosa, como su personaje más logrado. En Historia de un deicidio, el escritor peruano dice que “el Coronel es, quizás, el más acabado de los personajes de García Márquez, un hombre que fascina por su facilidad de hablar, pero no por su retórica. Un hombre que se abstiene del discurso vano y da que pensar con sus respuestas cortas y abiertas”.

Después de Santos, continuaron con la lectura su esposa María Clemencia Rodríguez de Santos, la ministra de Cultura; Mariana Garcés Córdoba, la directora de la Biblioteca Nacional; Consuelo Gaitán, la directora de la Orquesta Sinfónica de Colombia; Claudia Franco, el escritor Conrado Zuluaga y otros como Jota Mario Arbeláez. Cada uno leía un par de páginas y se pasaba el libro de mano en mano. Luego se fueron sumando ciudadanos del común.

“El coronel se ocupó del gallo a pesar de que el jueves habría preferido permanecer en la hamaca. No escampó en varios días. En el curso de la semana reventó la flora de sus vísceras. Pasó varias noches en vela, atormentado por los silbidos pulmonares de la asmática”, leyó Jaime Abello, uno de sus amigos más cercanos y director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, uno de los grandes legados de Gabo.

La lectura acabó en Bogotá hacia el mediodía, pero continuó en una jornada sin fin, en todo el país. Si usted quiere escuchar al propio García Márquez, que inmortalizó su voz en 1967 leyendo un fragmento de El coronel para la emisora HJCK de Bogotá, puede hacerlo AQUÍ
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El mundo aclama a García Márquez, el Nobel más mágico

Gabo que estás en los cielos
 "Con su muerte nace una nueva religión: el gabismo", manifiesta su agente literaria Carmen Balcells
 
Gabriel García Márquez, en su casa barcelonesa de Sarrià, en 1975./Pepe Encinas./elperiodico.com

Decenas de personas, ante un mural que repasa la vida de Gabriel García Márquez en la biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá./Diana Sánchez.

Numerosas personalidades del mundo de la cultura de todo el planeta han lamentado el fallecimiento de Gabriel García Márquez, autor universal que en 1982 vio reconocida su obra con el Nobel de Literatura.

Su realismo mágico viajó por las manos de lectores de todo el mundo gracias a su obra magna, 'Cien años de soledad' (1967), una de las cimas de la literatura mundial, traducida a 35 idiomas y de la que se han vendido más de 30 millones de ejemplares.

Estas son algunas de las reacciones más relevantes que su fallecimiento ha suscitado entre personalidades del mundo de las letras, el periodismo y la creación del panorama internacional:

-Isabel Allende (escritora chilena): "Fue un autor reconocido, amado por la crítica y popular. Fue la voz que narró Latinoamérica al mundo y nos contó a nosotros que viéramos y se sumaron a esa voz muchas otras voces del mundo. Creo que fue el gran maestro del siglo".

-Héctor Abad Faciolince (escritor colombiano): "Tenía un don sublime para contar historias con gracia, humor, poesía y profundidad al mismo tiempo. La genialidad es rara en todos los campos; él la tenía en literatura".

-Leonardo Padura Fuentes (narrador, ensayista y periodista cubano): "Siempre digo que para aprender a escribir en una lengua hay que leer a los que escriben bien esa lengua, y García Márquez siempre fue un escritor espléndido, tanto que es peligroso leerlo con mucha frecuencia".

-Jaime Abello (director general de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI): "Nuestro querido Gabriel García Márquez se ha ido físicamente, pero permanecerá vivo entre nosotros a través de sus ideas, sus textos, su memoria en millones de personas que lo amamos en todo el mundo y el legado representado en el trabajo de sus fundaciones y escuelas de periodismo y cine".

-Mario Vargas Llosa (escritor peruano y Premio Nobel de Literatura): "Ha muerto un gran escritor cuyas obras dieron gran difusión y prestigio a la literatura de nuestra lengua".

-Álvaro Vargas Llosa (periodista y escritor peruano, hijo de Mario Vargas Llosa): "García Márquez es una de las poquísimas figuras latinoamericanas del siglo XX que alcanzó la inmortalidad de alguna forma, este es un cliché importante, pero en su caso era cierto".

-Shakira (cantante colombiana): "Tu vida, querido Gabo, la recordaremos como un regalo único e irrepetible, y como el más original de los relatos. ¡Es difícil despedirse de ti, puesto que nos has dado tanto! Te quedarás para siempre conmigo y con todos los que te quisimos y admiramos".

-S. P.Gangily (hispanista indio): "García Márquez ha tenido en la India una repercusión muy amplia y sus obras son de obligada lectura en cursos de literatura hispanoamericana y en programas más generales".

España como referencia


A García Márquez se le llenaba la boca al hablar de España, especialmente de Barcelona, donde transcurrió parte de su vida. Su muerte también ha motivado un alud de reacciones en este país

El rey Juan Carlos, quien admiraba profundamente a esta figura insigne de la literatura en lengua española, la reina Sofía y los príncipes de Asturias han enviado mensajes de condolencia a la viuda de García Márquez, Mercedes Barcha, en los que expresan su dolor y solidaridad por el fallecimiento. También el presidente del Gobierno ha remitido un telegrama al embajador de Colombia en España.

El mundo de la cultura ha sido especialmente pródigo en el reconocimiento a Gabo, con su agente literaria a la cabeza:

-Carmen Balcells (agente literaria de García Márquez): "Con la muerte de García Márquez nace una nueva religión: el gabismo".

-Víctor García de la Concha (director del Instituto Cervantes de España): "Logró revivir y transmitir la enorme riqueza del habla popular de América. Fue un gran enriquecedor de la lengua española".

-Soledad Puértolas (académica y escritora): "Era un superdotado que tenía un talento natural para escribir, que cultivó además con obstinación y perseverancia".

-César Antonio Molina (escritor, exministro de Cultura y director de la Casa del Lector): "Ha sido uno de los escritores más grandes de la lengua española de todos los tiempos. Es una de las cumbres junto con Octavio Paz, Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa".

-Luis Goytisolo (novelista): "Fue el verdadero representante del realismo mágico, por no decir el único. Es sin duda una de las figuras más destacadas de la literatura en lengua española".

-Luis Mateo Díez (escritor y académico): "No necesita epígonos porque su obra empieza y termina en sí mismo. Ha sido uno de los grandes creadores de la lengua española y un rehabilitador de la imaginación desde la otra orilla del Atlántico".

-Enrique Vila-Matas (escritor): "El coronel no tiene quien le escriba', alejada aún del realismo mágico, es literalmente una obra maestra".

-Dasso Saldívar (biógrafo de García Márquez): "Era un hombre sencillo, descomplicado. Su complejidad está en su obra, no en su vida. Es el mejor narrador de la lengua española. Se nos ha ido el otro Cervantes de la lengua, esto sin hipérboles. No es una verdad subjetiva, personal. Es una verdad universal".

En las redes sociales, las etiquetas #GabrielGarciaMarquez, #Macondo, #DescansaEnPazGabo, #AdiosGabo o #Gabo han sido durante toda la mañana tema del momento en la red social Twitter en España, donde los usuarios han lamentado la pérdida del escritor y le han recordado repitiendo algunas de sus frases célebres.

Elogios de dirigentes de todo el planeta


Además de por su reconocida obra literaria y el Premio Nobel, la trayectoria de García Márquez estuvo marcada por su intensa relación con Fidel Castro, su compromiso con la paz, con la realidad social de su país natal, Colombia, y con la ideología de izquierda.

La noticia de su fallecimiento también ha generado una oleada de mensajes de condolencias por parte de presidentes, gobiernos y personalidades de distinto signo del panorama internacional:

-Barack Obama (presidente de EEUU): "Con el fallecimiento del autor Gabriel García Márquez, el mundo ha perdido a uno de los más grandes y visionarios escritores; uno de mis favoritos desde que era joven". "Como colombiano orgulloso y representante y voz del pueblo de las Américas, y como maestro del género del realismo mágico, ha motivado a muchas personas, incluso a tomar la pluma y escribir también".

-François Hollande (presidente de Francia): "Maestro del realismo mágico, recreó en sus novelas barrocas y poéticas una América Latina soñada y dio a la literatura hispánica uno de sus mayores obras maestras, 'Cien años de soledad".

-José Manuel Durao Barroso (presidente de la Comisión Europea): "He recibido con gran tristeza la noticia del fallecimiento de Gabriel García Márquez". "Fue una voz de Latinoamérica que se convirtió en una voz de nuestro mundo".

-Dilma Roussef (presidenta de Brasil): "Fue con tristeza que supe de la muerte del escritor colombiano. Dueño de un texto encantador, Gabo conducía al lector por sus Macondos imaginarios como quien presenta un mundo nuevo a un niño".

-Nicolás Maduro (presidente de Venezuela): "Fue amigo sincero y leal de los líderes revolucionarios que levantaron la dignidad de la América de Bolívar y Martí". "Perteneció a la generación fundadora del periodismo creador y comprometido con el derecho del pueblo a su felicidad".

-José Mujica (presidente uruguayo): "América Latina perdió un compañero de utopías" que, sin embargo, seguirá vivo como "maestro" y "en la esperanza de la gente".

-Gobierno de China: "Lamentamos su muerte y enviamos nuestras condolencias a todos los miembros de su familia". "Tiene constancia de sus obras y del gran tesoro que ha dejado a la humanidad, con gran seguimiento en China".

martes, 23 de diciembre de 2014

El futuro de García Márquez

Gabo que estás vivo en la memoria
 
Gabriel García Márquez, según ilustración de Fernando Vicente./elmalpensante.com


Las cálidas muestras de afecto hacia Gabriel García Márquez, una vez se supo la noticia de su muerte, pueden precipitarnos a un espejismo: suponer que siempre será así y que esa devoción, dirigida tanto a la persona que fue en vida como a sus deslumbrantes obras, permanecerá inalterada a través del tiempo. Craso error. La memoria y su inercia llevan a que en estos casos lo que no se preserva ni difunde acaba tergiversado, destruido o simplemente olvidado. Papiros, códices, libros, museos, cuadros, esculturas, monumentos, edificios, fotografías, ilustraciones, películas, partituras, grabaciones, lenguas y culturas han desaparecido de la faz de la tierra. ¿Quedará algo de Gabriel García Márquez en cincuenta, en cien, en doscientos años? Nadie lo sabe. Por eso, si queremos mantener sus obras en la conversación pública, debemos abocarnos ya mismo a una tarea de reunión, ordenación y –quién lo creyera– hasta difusión que lo preserve de la peste del olvido anunciada en la más célebre de sus novelas.
Cuando se recuerda que en los últimos siete años pocas librerías colombianas han podido vender los libros de nuestro Nobel, queda patente que no se trata de una fantasía apocalíptica. De García Márquez no existen obras completas, ni una iconografía digna de ese nombre, no hay un tomo o una serie de tomos que, por ejemplo, reúna las entrevistas que dio a lo largo de su vida, o sus muchos y apenas leídos artículos sobre artes plásticas. No existe una recopilación de sus cartas ni una bibliografía crítica de los principales trabajos que le han consagrado. En vez de promover homenajes insulsos y excluyentes, el Ministerio de Cultura podría encargarse de alguna de esas tareas, o comisionar a otros para que las lleven a cabo. ¿Qué tal si el Instituto Caro y Cuervo promueve un Diccionario García Márquez, donde se consignen las palabras que usó de manera distintiva, sus reflexiones sobre el arte de la novela o alguna de sus muy peculiares opiniones sobre el lenguaje? ¿Qué tal si la Biblioteca Luis Ángel Arango organiza un Centro de Información, donde sea posible consultar todo lo hecho por él, citado por él o hecho sobre él? ¿Qué tal si desde ya el gobierno de Colombia le solicita a su viuda que, una vez transcurra el tiempo prudente, los archivos personales de Gabriel García Márquez vuelvan a Colombia? No es lo único. Sería bueno, entre otras ideas, hacer una reunión anual de traductores y de especialistas en su obra. Sería bueno promover la traducción de las obras todavía no publicadas en cada idioma. Y –como complemento de lo anterior– sería bueno promover la traducción íntegra de las obras completas en inglés, francés y otras lenguas donde ya hay mucho traducido. Solo de ese modo Gabriel García Márquez seguirá vivo en la conversación pública.
No me gustaría que esto pareciera una simple exhortación a los cocodrilos; a través de esta edición especial dedicada a nuestro máximo escritor estamos dando un primer paso en ese camino de avivar su memoria. Por un lado, es un recorrido antológico por nuestro archivo para rescatar algunas piezas ya clásicas pero quizá desconocidas por los nuevos seguidores de la revista. Por otra parte, es el espacio para textos inéditos, que ofrecen perspectivas novedosas para abordar su literatura.
Nos ha interesado que el detalle y la profundidad se desarrollen sin perder de vista la imagen viva de García Márquez: las noches en La Cueva, las parrandas de juventud, la hipérbole, la risa, las travesías por el Magdalena... todo esto salpimentado con una selección de ilustraciones y fotografías inéditas y uno de esos detalles cifrados que tanto gustaban al autor de Cien años: la fuente con que hemos compuesto los títulos de cada artículo se llama Buendía y es el homenaje que César Puertas, un brillante tipógrafo local, le hace a la novela colombiana más grande de todos los tiempos. Este Gabo Malpensante es una invitación para releer a García Márquez desde otra luz y una celebración de esa manera ejemplar de entregar igual intensidad a los libros y a la vida.

España rinde homenaje a García Márquez

Gabo que estás en los cielos


Numerosas instituciones culturales honrarán con eventos especiales al fallecido autor de Cien años de soledad

Gabriel García Márquez durante una visita a Casa América en 1999./elpais.com
Una calle. O tal vez una plaza, un parque o un edificio público. Qué será no está decidido. Sí lo está que Gabriel García Márquez, fallecido el pasado 17 de abril a los 87 años, nombrará un pedazo de Madrid para la posteridad, tal y como anunció el delegado madrileño de Las Artes, Deportes y Turismo, Pedro Corral. Es uno de los numerosos homenajes que se sucederán en España para honrar a Gabriel García Márquez en el que participarán las principales instituciones culturales.
Las palabras de García Márquez, en diversos manuscritos, acompañarán la jornada de puertas abiertas de la Biblioteca Nacional de España el sábado 26 de abril. Esta vez, la tradicional visita que abre salas de lectura y espacios normalmente restringidos al público estarán salpicado por las obras de García Márquez, que los visitantes podrán firmar para dejar su recuerdo al maestro. Se trata de un primer acto de lo que serán una serie de eventos en honor al escritor colombiano, una prueba de que el legado de  García Márquez "es enorme, y su obra, tantas veces editada y leída, es el tesoro que nos deja", como afirma Ana Santos Aramburo, directora de la biblioteca.
El Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo podrá ser leído en voz alta en Casa América. Ese legendario arranque y las más de 130.000 palabras que lo siguen estarán a disposición de quien quiera pasarse a probar cómo suena 100 años de soledad con su voz, un botón de lo que será un gran homenaje aún en fase embrionaria, según aseguran desde el organismo.
En gestación se encuentra también los actos que prepara el Instituto Cervantes. Aunque José María Martínez Alonso, jefe de prensa de la institución, anuncia que habrá eventos en "todos los centros Cervantes del mundo [87 en 43 países]" y un "gran acto en Madrid" coordinado junto con la embajada de Colombia del que se concretarán los detalles en las próximas semanas.
Al margen de este homenaje conjunto, la embajada de Colombia ofrece también una lectura, la de El coronel no tiene quien le escriba, el próximo jueves 24 de abril. Desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarda se leerá la obra íntegra, con un aforo limitado. Entremedias, a las 12.00, el escritor Dasso Saldívar, escritor de la biografía Gabriel García Márquez: El viaje a la semilla (Alfaguara, 1997), repasará la infancia y juventud del escritor. Un día antes, el miércoles 23 de abril de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00, los lectores de Márquez podrán escribir su despedida al artista en un libro de condolencias. Una honra más al maestro de las muchas en marcha. Como su calle, plaza, parque o edificio en Madrid, que se conocerá a finales de mes en el próximo pleno del ayuntamiento de la ciudad.

lunes, 22 de diciembre de 2014

García, el que vendo

 Gabo solía dedicar sus libros con apuntes irónicos, apodos improvisados y chistes en clave, típicos de su desenfadado humor. Tras años de bibliófila relación con el Nobel, un librero amigo presenta esta pequeña muestra de ejemplares firmados 
Gabriel García Márquez, según la ilustración de Santiago Guevara./elmalpensante.com

Para Potota Orozco Castillo, mi hija.
Esta historia, nuestra historia, tiene dos comienzos.
El primero fue en 1996. Festival de Cine de Cartagena. Tengo en mi mochila Cien años de soledad. Terminé de leerla por tercera vez. Aunque, para ser honestos, debería decir por primera vez. Las dos anteriores no consiguieron atraparme. Decía, con una mezcla de pedantería ignorante, que era un libro malo. Que no se entendía nada. Efectivamente: yo no entendía nada. Me gustaban más, eso sí, sus cuentos. Sobre todo uno: “Nabo, el negro que hizo esperar a los ángeles”. Podía contarlo en voz alta, al derecho y al revés, como si lo estuviera viendo. En la parte superior del Centro de Convenciones se forma un molote detrás de un hombre todo vestido de blanco. Es Gabriel García Márquez. “Voy a pedirle que me lo firme... ¿Qué tengo que perder?”, me digo. Me acerco y hago una fila que se extiende por las escaleras. Cuando llego frente a él no puedo decirle nada. “Ah… esta no es la edición pirata... ¿Para quién es?”. “Para Álvaro”, digo pentasilábicamente. Lo firma. Me lo extiende. “Gracias”, afirmo. Me alejo apretando mi libro. “Oye...”, me llama. Me extiende algo azul: “Tu bolígrafo...”.
El segundo fue en 1999. Había conseguido –un milagro– una primera edición de Cien años de soledad en un soleado puesto de libros. Algo increíble e inverosímil. La vendí al día siguiente de encontrarla. Empecé en el oficio de librero el 30 de octubre de 1988 y, hasta el día de hoy, 28 de abril de 2014, la he conseguido seis veces. Desde hacía años me veía y hablaba constantemente con Eligio García Márquez. Habíamos entablado una amistad libresca a partir de la investigación y escritura de su libro Tras las claves de Melquíades. Compartíamos descubrimientos como quien encuentra tesoros. Le pedí, entonces, el favor de ayudarme a que su hermano le dedicara una primera edición a mi cliente. Me dijo: “Listo. Yo te aviso”. Me llamó una tarde a la librería. “Ten el libro mañana contigo todo el día”. Al día siguiente sonó el teléfono: “Ven ya”. Salí corriendo con el libro, camuflado en una bolsa negra, en mi mochila. Llegué a las oficinas de Cambio. Eligio me condujo por un laberinto de escaleras y puertas. Abrió una. Estaba él ahí, sentado, con la pierna cruzada, hermoso como el sol. Me preguntó: “¿Y a quién se la vendiste?”. Le respondí. Al vuelo escribió la dedicatoria: “Para (...), de cuya generosidad tantos vivimos de taquito”. Volví a hablar esta vez bisilábicamente: “Gracias”. Me extendió la mano. Volví a darle las gracias por todo. Le conté que desde hacía tres años el último libro que leía cada año era Cien años de soledad. “Ese no es el libro que va a quedar. El que va a quedar es El amor en los tiempos del cólera”. “Puede ser, pero para mí es este”. Se levantó y le di un abrazo. Salí de la oficina con taquicardia.
Es en ese momento que comienzo a existir para él. Me puso un apodo que fue convirtiéndose, para algunos, en una manera de nombrarme: “Librovejero”. Primero fue “Libroviejero”. Lo cambió: “Mejor Librovejero... como ropavejero...”. No solamente le conseguía libros a su hermano sino a él también. Sus encargos venían/llegaban por múltiples vías. Siempre ediciones precisas y específicas. No podían ser otras. Las que había leído, las que había tenido, las que había visto. Recuerdo ahora una: “¿Arde París?... pero la edición que tiene mapas...”.Y pude compartir con él –siempre en La Habana– esta amistad. Aunque parezca extraño, es una amistad cubana. El mío, el que conozco, no es García Márquez (ni mucho menos Gabo o Gabito). Es “García”, como le dicen en Cuba.
“¿Dónde estás?”, me preguntó por teléfono una vez. “En Corrales, García, cerca del Parque de la Fraternidad”, respondí. “A las tres estoy allí”. Y a las tres en punto sonó la puerta de madera azul. Se quedó gran parte de la tarde. Hablamos de todo. Se rió cuando saqué, obviamente, el paquete de libros para firmar. No, no eran todos para mí. Había para otros amigos: encargos y sorpresas. Después de firmarlos todos, uno por uno, contándome la historia de cada uno, llegamos a Vivir para contarla. Me miró un momento y escribió: “Para Álvaro, el que me vende”.
Creo que nunca he conocido a un escritor con una facilidad tan grande para dedicar un libro y hacer que el propietario se sienta feliz y único. “¿Cómo haces, García? ¿Cómo logras dedicar de esa manera. Eso es muy difícil”. “Mira... Te voy a contar el secreto: todo está en escuchar al que viene a ti con el libro. Generalmente te cuentan una cantidad de cosas. Pones atención y ya: el que te dio el libro te la dictó sin saberlo. En una frase todo queda resumido. Y lo haces feliz…”.
 Era cierto: cuando le extendí una segunda edición de La hojarasca, para que se la dedicara a mi compañera de entonces, me preguntó: “¿Y ella quién es?”. “Mi novia”, respondí. Trazó con su esfero negro: “Para (...), la novia ajena”.
Nadie como él para hacer de la dedicatoria un nuevo género literario.
Así eran/son las dedicatorias de García:

El presidente de Nicaragua evoca a Gabriel García Márquez en el Día del Libro

Gabo que estás en los cielos


El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, evocó hoy, con ocasión del Día Mundial del Libro, al fallecido novelista colombiano Gabriel García Márquez, de quien dijo tuvo "el genio de reflejar" la realidad de los pueblos de América

Daniel Ortega evoca a Gabo en el Día del Libro./lainformacion.com
Durante un encuentro con el canciller mexicano, José Antonio Meade, en Managua, Ortega recordó que el también Premio Nobel de Literatura de 1982 falleció la semana pasada en México, "donde tenía su casa".
"Estaba en el corazón del pueblo mexicano, como está en el corazón de los pueblos de nuestra América y en los pueblos del mundo", anotó el mandatario nicaragüense.
Ortega también reiteró su mensaje de condolencia y solidaridad a los presidentes Enrique Peña Nieto (México) y Juan Manuel Santos (Colombia) "en estos momentos de pérdida irreparable de ese ser humano que lo que hizo fue reflejar la magia de nuestra realidad", en alusión al autor de "Cien años de soledad".
"La realidad de nuestros pueblos es mágica en sí y él tuvo el genio de reflejar esa realidad y dejarnos esa hermosa obra que queda como un patrimonio de todo nuestros pueblos", agregó.
El escritor colombiano falleció el jueves pasado en su casa de Ciudad de México, a la edad de 87 años.